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Inspiramais live: el proyecto destaca la moda acogedora, que respeta el ciclo de la naturaleza y valora el consumo consciente

14 de Abril de 2020

Con un enfoque en el free spirit y la sostenibilidad, Inspiramais - el único Salón de Diseño e Innovación de Materiales de América Latina - y el SEBRAE promovieron otra edición del proyecto LIVE INSPIRAMAIS. Julia Webber, consultora del Centro de Diseño Inspiramais, habló con Tatiana Stein, diseñadora de moda y fundadora de Brisa, una marca de sastrería slow fashion centrada en el consumo consciente y los productos hechos a mano, hablaron a partir del tema "Brisa Slow Fashion - Cómo una pequeña empresa se gestiona y se posiciona en un nuevo escenario".



El planeta pide ayuda: cada año, el Día de la Sobrecarga de la Tierra, calculado desde 1986, llega más temprano. En la práctica, esto significa que la humanidad utiliza los recursos ecológicos cada vez más rápidamente en relación con la capacidad de regeneración de los ecosistemas. En la dirección opuesta al gasto del capital natural de la Tierra, surgió el movimiento de consumo consciente, que se centra en lo realmente necesario, criticando el estilo de vida que valora la superfluidad y el exceso, la ostentación de los que dan más importancia al tener que al ser. En la onda de esta creciente preocupación por la sostenibilidad, Inspiramais - el único Salón de Diseño e Innovación de Materiales de América Latina y el SEBRAE promovieron una edición del proyecto LIVE INSPIRAMAIS (@inspiramaisoficial), con el tema "Brisa Slow Fashion - Cómo una pequeña empresa se gestiona y se posiciona en un nuevo escenario". Para la charla fueron invitadas las diseñadoras de moda Julia Webber, consultora del Núcleo de Diseño del Inspiramais, coordinado por Walter Rodrigues, y Tatiana Stein, fundadora de Brisa, una marca de sastrería de slow fashion, centrada en el consumo consciente y en lo hecho a mano. "La moda se trata de comunicación, de dar forma y mejorar el mercado", garantiza Tatiana.

Inspiramais es promovido por la Asociación Brasileña de Empresas de Componentes para Cuero, Calzados y Artefactos (Assintecal), la Asociación Brasileña de la Industria Textil y de Confección (Abit), el Centro de Industrias de Curtiduría de Brasil (CICB), la Asociación Brasileña de Industrias del Mueble (Abimóvel), Agencia Brasileña de Promoción de Exportaciones e Inversiones (Apex-Brasil) y Programa de Internacionalización de la Industria Textil y de la Moda Brasileña (Texbrasil), Brazilian Leather, By Brasil Components, Machinery and Chemicals y el apoyo de algunas de las principales entidades del sector en el país. La edición 2021_II se celebrará los días 5 y 6 de agosto en el Centro de Eventos Pró-Magno de São Paulo, impregnada del tema Free Spirit, que arrojará luz sobre la existencia de una reorganización en la forma de pensar y de moda, guiándonos por un espíritu libre y una conciencia ecológica, coherente con los nuevos principios, proponiendo una reinvención a través de la creatividad. En la investigación inspiradora llevada a cabo por el Núcleo de Diseño de Inspiramais está: "Sentirse bien" con la ropa que usamos ya no se trata estrictamente de apariencia o comodidad: se trata de sentirse bien representando algo, de tener un propósito. Por lo tanto, creemos que la algo olvidada "creatividad" en estos tiempos de grandes volúmenes y beneficios estratosféricos - se convierte en una palabra importante hoy en día. Una reflexión sobre el momento de (r)evolución que estamos presenciando, con un sentimiento creativo muy similar al de los años 70, una década marcada por las contraculturas y la fuerza del street style". Como dijo Ilse Guimarães, superintendente de la Asociación Brasileña de Empresas de Componentes para Cuero, Calzados y Artefactos (Assintecal), una palabra es muy importante en este momento: afecto. "Nos enfrentamos a nuestra responsabilidad de inspirar y provocar lo mejor de las personas, generando así un sentimiento de esperanza y de renovación de energía para construir un nuevo pensamiento", señala.

Antes de crear su propia marca, Tatiana trabajaba en fast fashion, pero estaba insatisfecha con el modelo tradicional del mercado, centrado en la producción de piezas que serán desechables en poco tiempo para hacer sitio a una nueva colección. "No tenía sentido. Investigaba sobre el slow fashion y me desarrollaba poco a poco", recuerda. Brisa nació en 2016 y trabaja con telas orgánicas, naturales y de bajo impacto ambiental, utilizando teñido natural y técnicas manuales, sin abusar de la mano de obra. "Es una moda cíclica, porque viene de la naturaleza y puedes volver a ella sin dañar nada", dice la empresaria. "Ser pequeña es una ventaja. Ya no soy sólo una marca de ropa, soy una marca que acoge, que conversa, que consigue discutir este nuevo movimiento, tener paciencia y seguir vendiendo, si la gente quiere la ropa", añade.

 

Brisa hace moda que viene de la naturaleza y no daña el ecosistema (Imagen de Bela Geletneky de Pixabay)

Para impulsar su marca, Tatiana cuenta con la ayuda del SEBRAE y de Semente Negócios, a través del AGIR - Programa de Aceleración para la Generación de Impacto en RS. "El trabajo se centra en las empresas con bajo impacto ambiental. Esto es muy bonito, porque podemos tener muchas herramientas de gestión en línea con nuestro propósito", dice. "En realidad, nosotros somos los que estamos construyendo este mercado. Este no existe, no tiene libros, no tiene forma de saber lo que va a pasar. Nosotros, los consumidores, los gerentes de marcas y empresas, somos los que damos forma al sistema, hablando entre nosotros", explica.

Julia Webber habla de la importancia de crear un contacto humano entre la marca y el cliente, desarrollando un sentido de comunidad entre las empresas y los consumidores. "Es ver a Brisa como un puente de sentimientos, un lugar de intercambio. No es sólo la venta del producto lo que es el foco principal", reflexiona. "Esto trae la idea del consumidor ciudadano, porque allí quien compra también tiene responsabilidades, no sólo derechos", añade. Tatiana está de acuerdo. "Necesitamos saber que, de ahora en adelante, nuestro consumo es una especie de apoyo a las empresas a las que compramos", advierte la dueña de Brisa.

 

"La moda tiene que ver con la comunicación, la configuración y la mejora del mercado", dice Tatiana Stein (Foto: Reproducción Facebook)

Otro punto planteado por Tatiana se refiere a los bastidores de la moda. "Siempre tratamos de mostrar que hay gente detrás de la empresa. Buscamos un diálogo muy real y transparente, dejando claro que el mercado no siempre es justo. De vez en cuando, tenemos dificultades en el teñido o en los procesos internos de Brisa. Es parte de ello", dice la empresaria. "La ropa tiene mucho más detrás del vístase. Hay toda una cadena que necesita ser bien pagada, una tierra que necesita ser tratada, una economía que debe ser cuidada. Trabajo duro en estos valores en Brisa", reconoce.

Tatiana y los demás representantes de la slow fashion luchan por hacer que los consumidores se reflexionen frente al perchero o la vitrina. "No es sólo una pieza de ropa, es una historia, una post-historia. ¿Qué pasa con esa pieza cuando va a ser desechada?" se pregunta. "La responsabilidad de que esa pieza exista es de la persona que la compró, de la compañía que la produjo, de la persona que produjo esa materia prima. Siempre digo que fallé como diseñador cuando un producto deja de venderse o lo creo y no se vende. Porque creé basura, entonces dejo de ser sostenible", dice.

 

"Quien compra también tiene responsabilidades. No sólo los derechos", dice Julia Webber (Foto: Divulgación)

Según Tatiana, defender la sostenibilidad de la moda no es sinónimo de hacer juicios. "Necesitamos cada vez más lugares seguros donde podamos hablar y entender que no seremos juzgados. El no juzgar, incluso si quieres comprar fast fashion. Cada uno tiene su propio poder de elección, su propio poder adquisitivo. Y eso está bien", dice. "He tenido clientes que nunca compraron en Brisa, pero me han dado muchos trozos de su armario para teñir y alargar la vida de su ropa. Esto es muy bonito, porque la persona no necesita comprar de la marca, puede mirar lo que hace la marca y darse cuenta de que no sólo hay un servicio, sino una idea para buscar alternativas a algo que ya tiene", concluye.

Según Tatiana, quien compra con Brisa tiene la oportunidad de crear la pieza que usará. "No sólo queremos vender, queremos tener contacto con el cliente y que este tenga ese contacto con nosotros también. Si tengo un par de pantalones que han estado por mucho tiempo en Brisa y la persona no quiere ese color, nos habla, teñimos la prenda y la ropa se vuelve muy exclusiva. En este mercado, creamos juntos y el cliente se convierte en diseñador, en cierto modo", define. "Vivimos en un mundo multifuncional, donde todos pueden ser un poco de todo y sentirse cómodos en este sistema", cree.

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